En el tumulto de la victoria, que es apenas llegar a la gran
Puerta de la senda
más ardua,
Importan más y dicen más los hechos que las volátiles palabras
Y hay que arrimas fusiles y cazuelas y ladrillos y lápices
Para cuidar y
construir la nueva casa.
Ahí están las heridas aún abiertas y las abiertas barbas,
También la sombra –ya la sombra- del asesino del nica de
En las fronteras que a veces quedan dentro de la patria
Y no se ven pero se saben y se encuentran y hay que echarlas
En basureros con barrotes o contra muros que reclaman
El golpetazo limpiador dela metralla.
Y están ahí el imperio y sus colegas –oficiales o no-
queriendo intimidar
a la flor nueva y reforzar a la cizaña.
Pero ahí están los hombres y mujeres de un general que los
comanda
-los esperaba en la gran puerta y encabeza hoy la marcha,
Allega los ladrillos y la leyes y la mezcla y el sueño
Y los fusiles y
las ideas que en Las Segovias durante
tanto tiempo acumulara,
Organiza, combate, administra, construye, se multiplica,
enseña, no
descansa
Y sobre todo cuida las espaldas
De cada uno de los que le siguen a través del camino que por
la puerta grande
lleva a la senda ardua
Para desembocar –ellos lo saben- en ya no más las
cicatrices y las
llagas
Y si ya para siempre la libertad en firme no de papel sino de
agallas
Con el puño en las riendas del presente, la realidad y la
esperanza.
Todos caminan atareados y no hay que perder tiempo y
descuidarse sino
pechar con ellos construyendo y
Cuidando como si fuera nuestra casa-
Eso nos pide el pueblo, todo pueblo: hechos y no palabras
Aunque se guarden desde ahora y se usen y se engrasen, no
olvidemos que son
un arma
Tan poderosa como delicada.
Vámonos pues, mañana
Escribiremos estos días, cuando lleguemos a mañana,
Porque hoy está escribiendo sin descanso, con todos, ella
misma,
su gran poema Nicaragua.
David Cherician
Cuba, Noviembre 23/79
Fuente: Revista de Poesía, Ministerio de Cultura - Nicaragua

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